jueves, 10 de diciembre de 2015

A Osakidetza



Con estas líneas quiero presentar, por un lado, mi agradecimiento al equipo técnico que me asistió y atendió durante mi estancia este verano tanto en el Hospital Universitario de Cruces como en asistencia domiciliaria. Y, por otro, mi rechazo a algunos profesionales que me atendieron por el IMQ. Sin querer ahondar en todo el proceso, la mala praxis de ciertos médicos del IMQ, me obligaron a acudir a las Urgencias de Cruces, donde desde el primer momento me atendieron y trataron de subsanar los errores de omisión cometidos por los médicos privados. Con esto no quiero rechazar la medicina privada, ni mucho menos, pues los hay tan buenos como en la sanidad pública, sino constatar mi repulsa hacia los que me trataron. Ahora bien, una organización como IMQ, no debería conformarse únicamente con tener buen personal, unas buenas instalaciones, y que sus pacientes digan que en cuestión de asistencia merecen atribuirles una buena calificación, sino que, además, tendría que realizar un seguimiento de su personal real y eficiente con el fin de evitar errores en lo posible. Para concluir, reiterar mi agradecimiento a los doctores del Hospital de Cruces que desde el primer momento se implicaron en mi caso: Andoni Larzabal (cirujano), Eneko Madrigal, Argiñe Landa y Ana Charlot (de la asistencia domiciliaria), radiólogos, analistas y personal de la planta 4ª E, así como al personal que todos los días venían a mi domicilio para asistirme.


IGNACIO A. GASTAÑAGA (El Correo 09/12/15)

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