lunes, 10 de octubre de 2016

Servicio oncológico del Hospital de Basurto



El pasado día 10 de septiembre mi mundo se paró. Mi amada esposa María Pilar falleció. Es el trago más duro que la vida nos hace pasar a mis hijos y a mí. Nos ha privado de su incomparable compañía demasiado pronto. Como buena madre siempre estuvo pendiente de sus hijos, como esposa fue mi fiel compañera en los avatares de la vida y como persona fue querida por todos sus familiares y amigos. En los últimos días hablamos de incontables cosas en el hospital. Ella, con admirable entereza, se despidió de todos sus seres queridos. Sintió un profundo agradecimiento hacia el servicio oncológico del pabellón Aztarain del Hospital Universitario de Basurto por el trato y la atención recibida. Trato y atención que a mi juicio superaron lo meramente profesional y se volvieron personales. Desde el personal de limpieza hasta el equipo médico, pasando por todos los que conforman el servicio oncológico, se la trató con cariño y con todos los recursos posibles. Siendo este el encargo que me dejó, quiero dar las gracias a todo el servicio oncológico de parte de ella y de toda su familia por el trabajo que realizan. Estamos profundamente agradecidos.

MA­RIANO LO­REN­ZO QUIN­TAS El Correo 2016-10-09

No hay comentarios: